La Increible Historia de Supervivencia del Nigeriano Harrison Okene

El dia de hoy les traemos la increíble historia de Harrison Odjegba Okene, un Nigeriano quien sobrevivió en las condiciones mas extremas.

Atrapado durante tres días en el fondo del océano Atlántico en un remolcador que había dado una vuelta de 180 grados (con el caso hacia arriba), Harrison Odjegba Okene rogaba a Dios por un milagro. El cocinero nigeriano sobrevivió gracias a un bolsón de aire que quedó atrapado en el casco del barco.

Gracias a una menguante reserva de oxígeno que había quedado en una bolsa de aire de la embarcación, naufragada y hundida frente al delta del Níger. Un vídeo de su rescate, que tuvo lugar el 26 mayo de 2013, se convirtió en viral y dio la vuelta al mundo rápidamente.

La tragedia de este remolcador de tanques de petróleo se produjo a las 4:30 de la madrugada tras dar una sacudida repentina y darse la vuelta. «Me quedé aturdido, todo estaba oscuro y el impacto me lanzó de un lado para otro», explicaba. Mientras todo se llenaba de agua, logró encontrar un chaleco salvavidas y dos linternas. Localizó una cabina que le pareció segura y se dispuso a esperar lo peor.

    Es un hombre afortunado. No había mucho oxígeno en la bolsa de aire y le habría quedado poco tiempo

«Recordé a mi madre, mis amigos y, sobre todo, a mi mujer. Pensé también en la tripulación (diez nigerianos y un ucraniano) y me preocupé al escuchar a algunos animales mientras se disputaban los cuerpos de mis compañeros», continúa.

Temía lo peor. Era una difícil situación y no pintaba nada bien. Vestía solo con unos pantalones cortos mientras rezaba el último salmo que su esposa le había enviado en un mensaje al móvil: «Oh Dios, por tu nombre, sálvame… «.

Solo le quedaba aguantar lo que pudiera. En el video, hubo una exclamación aterradora que asustó a los rescatadores. Después vino la alegría, cuando se dieron cuenta de que aquella mano pertenecía a un superviviente. «¿Qué es eso? ¡Está vivo! ¡Está vivo!», se puede escuchar una voz exclamando.

Un video de su rescate en mayo 2019 y publicado en internet más de seis meses después ha recibido cientos de miles de visitas en pocos días. Sumergido en agua helada, vestido solo con calzoncillos, Okene repetía el último salmo que su esposa le había enviado por mensaje de texto, que algunos llaman la oración de salvación: «Por tu nombre, Señor, dame vida».

Okene está convencido de que su rescate después de 72 horas bajo el agua y a 30 metros de profundidad es señal de salvación divina. Los otros 11 marineros a bordo del Jacson 4 murieron. Los buzos enviados al lugar solo buscaban cadáveres, dijo Tony Walker, gerente de la compañía holandesa DCN Diving. Los trabajadores, que realizaban su labor en un yacimiento petrolero a 120 kilómetros del lugar, ya habían recogido cuatro cadáveres.

Cuando una mano apareció en la pantalla monitoreada por Walker en el barco de rescate, que muestra lo que veía el buzo, todos dieron por sentado que era un cadáver más. «El buzo reconoció que había visto la mano y cuando fue a tomarla, íesta se aferró a la suya!», «Fue aterrador para todos», dijo. «Para el tipo atrapado, porque no sabía qué estaba sucediendo.

Fue un shock para el buzo que estaba allá abajo buscando cadáveres y nosotros (en la sala de control) saltamos al ver en la pantalla la mano que lo aferraba». En el video hay una exclamación de pavor del buzo, seguida de júbilo al comprender lo que sucedía.

Okene recuerda que le oyó gritar: «íHay un sobreviviente! Está vivo». Walker dijo que Okene no podía haber vivido mucho más tiempo. «Tuvo una suerte increíble al estar en un bolsón de aire, pero hubiera tenido tiempo limitado… hasta que no hubiera podido respirar más». El video completo del rescate, filmado por los buzos, fue difundido por DCN Diving.

Primero apareció una versión abreviada del rescate en el internet. Su autenticidad fue confirmada mediante conversaciones con empleados de DCN en Holanda. El video en que aparece Okene también es congruente con fotos adicionales de él en el buque que lo rescató. Okene confirmó todo lo sucedido. El buzo que lo rescató usó agua caliente para hacerlo entrar en calor y luego le puso una máscara de oxígeno. Tras extraerlo del bote hundido, lo introdujo en una cámara de descompresión y luego lo llevó a la superficie.

Mucha suerte

«Es un hombre afortunado. No había mucho oxígeno en la bolsa de aire y le habría quedado poco tiempo…», afirmaba Walker. El resto cumplió el protocolo encerrándose en sus camarotes. Además, cuando el agua continuó inundando la embarcación, apiló unos colchones encima de una plataforma para subirse y no ahogarse.

«Por un momento pensé que los rescatadores no me encontrarían porque estaban muy lejos de donde me encontraba. Pero después apareció el buzo que me puso la mascarilla de oxígeno, me llevaron a una especie de cámara de descompresión y después regresé a la superficie de forma segura», concluye.

Publicado por Explorers-Survival-World Editor

Periodista y Escritor

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